La dolce vita:

crecer con diabetes

Cada año se diagnostican más de 1.200 nuevos casos de diabetes en menores de 15 años en España. ¿Cómo cambia la vida después del diagnóstico?

Naza, una adolescente de 14 años con diabetes, está jugando un partido de baloncesto. Tras unas canastas, se empieza a sentir débil y pide cambio a la entrenadora. Ya en el banquillo, se mide el nivel de azúcar en sangre acercando su teléfono al sensor que lleva en el brazo y ve que tiene una bajada. Se toma un zumo y unos minutos más tarde, cuando ya ha remontado la bajada y se siente mejor, se reincorpora al partido con plena normalidad. Esta interrupción, que para otros puede ser llamativa, para Naza y para todos los diabéticos representa una parte más de su día a día.

A Naza le diagnosticaron diabetes tipo 1 unos días antes de cumplir 7 años. Reconoce que convivir con la enfermedad “es un coñazo”, pero acepta que no le queda otra. Ahora, en plena adolescencia, está aprendiendo a gestionar la enfermedad de forma independiente y es consciente de que vive una realidad diferente a la de sus amigas.

Pincha en la foto para escuchar la historia de Naza

"La diabetes te cambia mucho la vida"
Jacinta, madre de un niño diabético

Al hijo de Jacinta le diagnosticaron diabetes tipo 1 cuando tenía 12 años. Reconoce que les “cayó como un jarro de agua fría”, especialmente porque no había antecedentes en la familia. Desde aquel día, Jacinta se convirtió en un apoyo fundamental para su hijo, que tuvo que "aprender muchas cosas nuevas". Sin embargo, madre e hijo afrontan la enfermedad con la esperanza de que los avances continúen y su calidad de vida mejore.

Para los niños que tienen diabetes, sus padres y cuidadores suponen una parte muy importante de la enfermedad. Aunque no la padecen, también la sufren porque en ellos recae gran parte de la responsabilidad: tienen que adaptar el estilo de vida de la familia, estar pendientes de la evolución de la enfermedad, educar integrándola a su normalidad… Y, en muchos casos, conviven con preocupaciones o con culpa de haber podido cometer errores. Es por eso que se les conoce, de forma cariñosa, como los diabéticos tipo 3.

La diabetes infantil es una preocupación cada vez mayor. En 2021, más de 16.700 menores de 14 años padecían diabetes en España, según los últimos registros de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria del Ministerio de Sanidad. Cada año se diagnostican más de 1.200 nuevos casos de diabetes en menores de 15 años, según un artículo elaborado por varios centros médicos de Zaragoza, Huesca y Salamanca.

El número de casos se ha multiplicado por 5 en diez años

El número de casos de diabetes infantil en España ha experimentado un incremento en la última década. En 2011, primer año en el que hay registros, la cifra se situaba en torno a 3.800 casos. El aumento fue progresivo hasta 2015, año en el que llegó a superar los 15.300 casos. Desde entonces, el número de menores con diabetes se ha mantenido estable hasta 2021, cuando volvió a sufrir un incremento.

Andalucía, la comunidad con más diabetes infantil

Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana son las comunidades autónomas que presentan mayor incidencia con 5.117, 2.668 y 2.216 casos, respectivamente. Por contra, País Vasco, Aragón y Castilla y León son las regiones con menores cifras: 253, 336 y 388 casos. Además, en algunas comunidades, como Castilla-La Mancha o Extremadura, no hay registros, por lo que el número total podría ser mayor.

De los más de 16.700 niños con diabetes que había en 2021, casi 11.000 eran del tipo 1 o insulinodependientes, es decir, que necesitan una inyección de insulina cada vez que van a comer para evitar las subidas de azúcar. Los médicos desconocen el origen de la enfermedad, pero sí conocen factores que pueden influir. Estos factores pueden ser genéticos o ambientales, como el estilo de vida o la influencia de algunos virus. De hecho, durante 2020 hubo un incremento de nuevos diagnósticos en edad pediátrica como consecuencia de la COVID-19, según un estudio de los Servicios de Pediatría de varios hospitales de Tarragona.

La diabetes se manifiesta a través de la inestabilidad en los niveles de azúcar en sangre.

Los niveles de azúcar o glucemias se miden en miligramos por decilitro (mg/dL) de sangre.

Hipoglucemia o bajada de azúcar

Menos de 70 mg/dL*

Se corrige consumiendo alimentos que tienen azúcar: zumos, galletas, fruta...

* Valores de referencia para personas que padecen diabetes

Rango o valores correctos

Entre 70 y 180 mg/dL*

Tener unos niveles de azúcar en sangre adecuados permite desarrollar tus jornadas con normalidad.

* Valores de referencia para personas que padecen diabetes

Hiperglucemia o subida de azúcar

Más de 180 mg/dL*

Se corrige con inyección de insulina.

* Valores de referencia para personas que padecen diabetes

De probar la orina al páncreas artificial. Así han evolucionado las tecnologías aplicadas al control y tratamiento de la diabetes.

Hasta el siglo XX, los médicos tenían que probar la orina de sus pacientes para poder diagnosticar la diabetes. El cuerpo intenta expulsar el exceso de azúcar a través de la orina. Si esta estaba dulce, el diagnóstico era positivo. Sin embargo, en los últimos años los avances han permitido poder desarrollar nuevas tecnologías que permiten controlar y tratar la enfermedad: glucómetros digitales, bolígrafos inteligentes de insulina, el páncreas artificial... ¡Y hasta perros de alerta médica! Estos progresos han mejorado significativamente la calidad de vida de las personas que padecen la enfermedad y, especialmente, de los menores.

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Ante el desconocimiento, visbilidad

Para visibilizar la enfermedad, cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. Como curiosidad, la Organización Mundial de la Salud eligió este día por ser la fecha en la que nació Frederick Banting, un médico que descubrió la insulina en 1921. Este avance permitió que la diabetes dejase de ser una enfermedad mortal para pasar a ser controlable. Banting recibió el Premio Nobel de Medicina en 1923.

Las asociaciones de diabetes organizan ese día actividades y talleres de concienciación que acercan la enfermedad a la población, que desconoce la enfermedad. Así lo hace, por ejemplo, la Asociación de Diabetes de Valladolid (ADIVA).

¡Dale al play para conocer un poco más la diabetes!

La educación diabetológica es importante para que los pacientes y su entorno aprendan a adaptar sus vidas a la enfermedad. Seguir unos horarios de comidas y unos hábitos de vida saludable, como practicar deporte frecuentemente, son fundamentales para evitar altibajos en los niveles de azúcar. Además, durante la adolescencia es imprescindible concienciar sobre los peligros de sustancias nocivas, como el tabaco o el alcohol, y de la influencia de otros factores, como la hormona del crecimiento o la gestión de las emociones, que también tienen impacto en la diabetes. 

Este proceso también incluye la visibilización en redes para normalizar la enfermedad. Así lo hacen María Romeo y Joan Tinoco. Ambos tienen diabetes tipo 1 y su contenido en redes, como TikTok, se centra en mostrar su día a día de forma didáctica y desde el humor.

A María Romeo le diagnosticaron diabetes tipo 1 cuando tenía 7 años. Para ella "no existe una vida antes de la diabetes" porque ha crecido con la enfermedad. Hace poco más de un año grabó cómo se cambiaba el catéter de la bomba de insulina y, sin quererlo, el vídeo se viralizó en TikTok. Desde entonces, María muestra su día a día naturalizando la enfermedad y ayudando a los seguidores que pasan por lo mismo que ella.

Joan Tinoco debutó cuando tenía solo 2 años. Sin embargo, reconoce que su vida "no gira en torno a la diabetes". La pandemia le brindó la oportunidad de dedicarse a las redes. Su contenido se centra en hablar de la enfermedad, principalmente, desde el humor. Además, ha escrito un libro: Controla tú a la diabetes y no al revés, una frase que ha adoptado como lema de vida.

Se estima que por cada paciente diabético hay otro no diagnosticado. Visibilizar la enfermedad contribuye a que la gente la conozca un poco más los síntomas a corto plazo, que pasan desapercibidos con facilidad, pero que si no se atienden pueden provocar importantes daños en otras partes del cuerpo: la vista, los riñones, el corazón... Por eso se dice que la diabetes es una enfermedad silenciosa.

Para los menores que conviven con la diabetes, la enfermedad supone un gran desafío que requiere valentía y fortaleza, un recorrido que a veces puede ser amargo. Pero con educación, paciencia, constancia y mucho apoyo pueden aprender a saborear plenamente cada momento de la dolce vita.

Sobre el proyecto

"La dolce vita: crecer con diabetes" es un proyecto para la asignatura de Ciberperiodismo del grado en Periodismo de la Universidad de Valladolid.

Este reportaje surge frente a la escasa cobertura mediática que hay sobre la diabetes infantil, que está sufriendo un importante aumento de casos.